Fuente La Voz del Río
Emerson Lares/Opinión
Chávez: “Huele a esperanza y hay que ponerle el corazón...”
Este jueves 24 de septiembre de 2009, cuando el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, colocó en su justa valoración el deseo que tienen los pueblos de América de Sur, en seguir avanzando por el camino de la revolución “pacifica y democrática”, y expresar que “Huele a esperanza y hay que ponerle el corazón...”, aroma que acompaña a todos en un momento de sus vidas y que han lidiado con la opresión, mal trato, discriminación y violación de los derechos humanos; irónicamente, consagrados en la Carta de Naciones Unidas, sede del organismo promotor de está resolución, recinto donde Chávez disertó sobre este tema y otros que llevó en agenda.
Para muchos que vivimos en la Isla de Margarita, sede de la Cumbre África-Suramérica, desde este 26 y 27 del presente mes, seguimos esperanzados en que las comunidades arrimen su corazón a los programas sociales, políticos y culturales, que desde el 2004, el Gobierno del Comandante Chávez, a tratado de implementar en la región insular. Es cierto que gobiernos “revolucionarios”, en estos años transitaron los espacios de poder, pero... se diluyeron en intrigas, chismes y en cuidar cotos de caza e intereses económicos para su propio beneficio, los cuales muchos perdieron por su discutible “praxis” socialistas.
Allí, estuvo la derecha fascista insular, agazapada como Hiena, pendiente de arrebatar la esperanza de muchos insulares, que ven en las políticas de inclusión social de la revolución socialista bolivariana del siglo XXI, la cancelación de la deuda social, que dejaron los gobiernos adeco-copeyano. Para muestra reciente, observen la política social llevada por miembros de “primero Justicia” en el municipio capital Arismendi: Plan de transporte de salud, eliminado; 325 empleados y obreros, despedidos; Mercado Municipal y el Centro Cultural Paloapique, atacados para desalojar las misiones sociales: alimentarias y de salud. Los 3 eda del terror.
En la comunidad, Morel Rodríguez, ordenó entregar “bolsas de alimentos” a las “brigadas vecinales de seguridad”, compradas con dinero de la revolución. Asunto, que no ha servido para detener la delincuencia, el robo a las viviendas, el atraco en las calles de los sectores populares y la venta de sustancias psicotrópicas, que distribuyen motorizados como si fuera servicio a domicilio. Este último aspecto es tan espinoso y peligroso, que muchos vecinos se abstienen denunciar, porque los cuerpos de seguridad del estado, en muchos casos, estacionan sus vehículos en las casas dónde venden alcaloides.
Aquellos, que no tienen trabajo fijo, en los cuales me incluyo, estamos incentivando la venta de galpón, buhonería, y toda clase de venta licita, que nos reporte el poder ir de compras al “Supermercado del Chino”. Pese a los esfuerzos de Indepabis, al cerrarlos por especuladores, ellos se ríen, cumplida la sanción, los “Chinos”, quitan el papel o calcomanía, levantan el santamaria, abren la caja registradora y remarcan los precios de los productos, a como les de la gana. Está comunidad si está ganada de “corazón” para ayudar al pueblo y su esperanza.
Emerson Lares/Opinión
Este jueves 24 de septiembre de 2009, cuando el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, colocó en su justa valoración el deseo que tienen los pueblos de América de Sur, en seguir avanzando por el camino de la revolución “pacifica y democrática”, y expresar que “Huele a esperanza y hay que ponerle el corazón...”, aroma que acompaña a todos en un momento de sus vidas y que han lidiado con la opresión, mal trato, discriminación y violación de los derechos humanos; irónicamente, consagrados en la Carta de Naciones Unidas, sede del organismo promotor de está resolución, recinto donde Chávez disertó sobre este tema y otros que llevó en agenda.
Para muchos que vivimos en la Isla de Margarita, sede de la Cumbre África-Suramérica, desde este 26 y 27 del presente mes, seguimos esperanzados en que las comunidades arrimen su corazón a los programas sociales, políticos y culturales, que desde el 2004, el Gobierno del Comandante Chávez, a tratado de implementar en la región insular. Es cierto que gobiernos “revolucionarios”, en estos años transitaron los espacios de poder, pero... se diluyeron en intrigas, chismes y en cuidar cotos de caza e intereses económicos para su propio beneficio, los cuales muchos perdieron por su discutible “praxis” socialistas.
Allí, estuvo la derecha fascista insular, agazapada como Hiena, pendiente de arrebatar la esperanza de muchos insulares, que ven en las políticas de inclusión social de la revolución socialista bolivariana del siglo XXI, la cancelación de la deuda social, que dejaron los gobiernos adeco-copeyano. Para muestra reciente, observen la política social llevada por miembros de “primero Justicia” en el municipio capital Arismendi: Plan de transporte de salud, eliminado; 325 empleados y obreros, despedidos; Mercado Municipal y el Centro Cultural Paloapique, atacados para desalojar las misiones sociales: alimentarias y de salud. Los 3 eda del terror.
Aquellos, que no tienen trabajo fijo, en los cuales me incluyo, estamos incentivando la venta de galpón, buhonería, y toda clase de venta licita, que nos reporte el poder ir de compras al “Supermercado del Chino”. Pese a los esfuerzos de Indepabis, al cerrarlos por especuladores, ellos se ríen, cumplida la sanción, los “Chinos”, quitan el papel o calcomanía, levantan el santamaria, abren la caja registradora y remarcan los precios de los productos, a como les de la gana. Está comunidad si está ganada de “corazón” para ayudar al pueblo y su esperanza.
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