El río quedó entretejido de ramas por unidad civil de protección
El pasado martes 08 de febrero del presente año, cuando leí por el “Diario Vea”, en su página 23 de “Información”, sobre actos promovidos el día viernes (04), sábado (05) y domingo (06) del presente mes, por la Dirección Regional del Instituto Nacional de Parques (INPARQUES), Estado Nueva Esparta, cuando “celebró el XXXVII (Trigésimo séptimo) aniversario de la creación de las áreas protegidas de la entidad (insular) y el día del Guarda-parques”, regresé a mi casa con la duda cierta que el medio ambiente, el hábitat insular y hasta el mismo Planeta Tierra, difícil seguirá resistiendo los abusos y omisiones de todos nosotros; y todo ello, en cuanto a la preservación y recuperación confiable con nuestra mejor voluntad, por el disfrute de lo que aún se mantenga vivo o útil, sobre la faz de la tierra para algún congénere de la generación futura.
El maestro Faustino Luna, a quien le pregunté este viernes 10/02/11, como a las 8 a m, si era cierto que lo referido por la comunidad cercana al “Puente Colonial-El Otro Lado del Río”, en el sentido de que “la gente de Protección Civil de Arismendi del Estado Nueva Esparta, son los responsables del abandono dentro del río La Asunción, de gran cantidad de ramas cortadas –hace muchos días antes- de un árbol de Roble”. Su respuesta como siempre categórica y bien elocuente, se escuchó así: “¡Sí, mijito!... Ya va para un mes de ese destrozo y los de protección civil echaron los restos de rama dentro del río”.
Conversé con la gente de “Los Servicios Municipales” y no propiamente con el jefe Yonathan Esquivel, para confirmar su conocimiento sobre el tema, ante el soberano descuido por parte de la “unidad de protección civil”, y aunque sabían de la acción acometida por los funcionarios adscritos a la corporación municipal; confirmando que para la fecha múltiples denuncias se habían presentado; aseguraba un obrero de los servicios, que “hoy se va a resolver el problema” (10/02/11. Hora 8:30 am).
Como quisiera que el joven alcalde Richard Fermín, que imagino es “Coordinador en Materia de Protección en el Municipio Arismendi”, así como el adjunto inmediato “Coordinador Regional de Protección Civil del Estado Nueva Esparta”, rescaten la credulidad de ser servidores con valida intensión a los vecinos del municipio; cuando se realizan actos de este tipo que amenazan la debida protección al medio ambiente, ante una eventual calamidad o desastre por los incontrolados cambios climáticos del ambiente local, regional y nacional.
Entre los niños y adolescentes impulsar la preservación del ambiente, aparte de ser un “deber” impostergable para su bienestar personal, es una acción voluntaria que deben aplicar para asegurarse en su desarrollo futuro, un sólido ambiente natural que les dará oportunidad de vivir libre de peligros; ello a la falta de un aire sano y respirable en su entorno.
Los arboles son generadores de aire respirable por el conocido proceso natural de fotosíntesis, en la medida que promovemos su crecimiento y conservación, debemos actuar solidarios para cuidarles hasta con denodada pasión; pero que suene igual o se escriba de otra manera, el solicitar que en orden municipal se generen coherentes políticas públicas, para aumentar la labor comunitaria de siembra y conservación necesaria de muchos árboles, siempre será oportuno pensar que riesgo como esos de “abandonar” escombros sobre el canal de un río o quebrada; creo que todos los esfuerzos son inútiles ante tanta decidía general.
El pasado martes 08 de febrero del presente año, cuando leí por el “Diario Vea”, en su página 23 de “Información”, sobre actos promovidos el día viernes (04), sábado (05) y domingo (06) del presente mes, por la Dirección Regional del Instituto Nacional de Parques (INPARQUES), Estado Nueva Esparta, cuando “celebró el XXXVII (Trigésimo séptimo) aniversario de la creación de las áreas protegidas de la entidad (insular) y el día del Guarda-parques”, regresé a mi casa con la duda cierta que el medio ambiente, el hábitat insular y hasta el mismo Planeta Tierra, difícil seguirá resistiendo los abusos y omisiones de todos nosotros; y todo ello, en cuanto a la preservación y recuperación confiable con nuestra mejor voluntad, por el disfrute de lo que aún se mantenga vivo o útil, sobre la faz de la tierra para algún congénere de la generación futura.
El maestro Faustino Luna, a quien le pregunté este viernes 10/02/11, como a las 8 a m, si era cierto que lo referido por la comunidad cercana al “Puente Colonial-El Otro Lado del Río”, en el sentido de que “la gente de Protección Civil de Arismendi del Estado Nueva Esparta, son los responsables del abandono dentro del río La Asunción, de gran cantidad de ramas cortadas –hace muchos días antes- de un árbol de Roble”. Su respuesta como siempre categórica y bien elocuente, se escuchó así: “¡Sí, mijito!... Ya va para un mes de ese destrozo y los de protección civil echaron los restos de rama dentro del río”.
Conversé con la gente de “Los Servicios Municipales” y no propiamente con el jefe Yonathan Esquivel, para confirmar su conocimiento sobre el tema, ante el soberano descuido por parte de la “unidad de protección civil”, y aunque sabían de la acción acometida por los funcionarios adscritos a la corporación municipal; confirmando que para la fecha múltiples denuncias se habían presentado; aseguraba un obrero de los servicios, que “hoy se va a resolver el problema” (10/02/11. Hora 8:30 am).
Como quisiera que el joven alcalde Richard Fermín, que imagino es “Coordinador en Materia de Protección en el Municipio Arismendi”, así como el adjunto inmediato “Coordinador Regional de Protección Civil del Estado Nueva Esparta”, rescaten la credulidad de ser servidores con valida intensión a los vecinos del municipio; cuando se realizan actos de este tipo que amenazan la debida protección al medio ambiente, ante una eventual calamidad o desastre por los incontrolados cambios climáticos del ambiente local, regional y nacional.
Entre los niños y adolescentes impulsar la preservación del ambiente, aparte de ser un “deber” impostergable para su bienestar personal, es una acción voluntaria que deben aplicar para asegurarse en su desarrollo futuro, un sólido ambiente natural que les dará oportunidad de vivir libre de peligros; ello a la falta de un aire sano y respirable en su entorno.
Los arboles son generadores de aire respirable por el conocido proceso natural de fotosíntesis, en la medida que promovemos su crecimiento y conservación, debemos actuar solidarios para cuidarles hasta con denodada pasión; pero que suene igual o se escriba de otra manera, el solicitar que en orden municipal se generen coherentes políticas públicas, para aumentar la labor comunitaria de siembra y conservación necesaria de muchos árboles, siempre será oportuno pensar que riesgo como esos de “abandonar” escombros sobre el canal de un río o quebrada; creo que todos los esfuerzos son inútiles ante tanta decidía general.

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