De qué derechos hablan los causo perseguidos del JAVU
Según el aspecto físico que presentan, la forma de hablar desconociendo logros de la revolución bolivariana, así como plantear un lamentable postulado de desdén, burla y mala acción que atenta contra sus propias vidas, cuando pretenden desentrañar ante comunicadores sociales, compatriotas universitarios y un multitudinario grupo del pueblo revolucionario, la tesis más absurda jamás escuchada por las personas naturales o jurídicas de está constitucional nación bolivariana, y estén clamado a viva voz estos jóvenes -y no niños o adolescentes- universitarios; no adultos con madures política, que no deben tener ni mostrar confusión para manifestar sus anhelos o necesidades, querencias o pasiones; pero que creyéndose perseguidos, o acosados JAVU, dejan mucha duda con sabor amargo y apreciada tristeza al descalificar toda libertad de expresión y -con peor talante- desconocer la justicia venezolana.
Si a alguien con dos dedos de frente, mínimos conocimientos jurídicos y haya declarado ser lector de la prensa escrita diaria de Venezuela; que se una al concierto de disparates proclamados por estos funcionales jóvenes, probablemente le estará dando la razón a Galeano; cuando en su más clara calificación de la insoslayable postura de los nuevos tiempos civilizados, siempre será válida su postulada máxima de “el mundo está yendo al revés”.
De hecho, da pena ciega no solo las incongruencias postuladas por estos jóvenes, que al ser escuchados por radio o tv, se mofan de la historia venezolana, cuando encuadran los recuerdos del pasado, como algo muy pecaminoso que no debe ser ni nombrado. Igual, se notan inmaduros al hablar, prepotentes al esgrimir razones que ni analizan y se ufanan de una desconocida “rebeldía” que no llega a postular nuevos sentimientos por aquella generación sesentona, que si supo “cómo se batía el cobre” y cuándo había que solidarizarse por causas nobles y soberanas.
No soy un experto en psicología, menos entiendo la lucha emprendida por los medio perseguidos, con la intensión de dañarse así mismo, en un rito de hambruna súper extraña para que se le escuche la inverosímil postura de “libertar” a los que están –según ellos- perseguidos; pero en verdad, son unos pocos personajes nombrados, una cuerda de delincuentes que están reclamados por la justicia venezolana.
Que están mandados, no es extraño. Que son pagados por unos solapados seudos demócratas, lo creo por sus propias palabras en nombre de una verdad particular que ni ellos explican. Hagánle la pregunta “qué es democracia”. Y, a lo mejor, cae en cuenta de la verdadera farsa que ellos representan; no solo por sus reclamos y lloriqueadas posiciones libertarias, si no por la época en que vivimos que ni siquiera ellos representan.
No dudo que esos poquitos jóvenes están en un limbo emocional sin mucho sentido. Escucharles es confirmar que hasta los mismos míticos periodistas o comunicadores que les “toma el hilo”, no encuentran coherencia en lo que postulan, lo que defienden y dan la vida –creo- por pena no siguen preguntándoles idioteces que, verdaderamente, esos irracionales jóvenes por mucho esfuerzo no saben ni contestar.
Si una persona que en esta nación bolivariana juró defender la constitución y sus leyes, sin importar condición, credo o etnia social que defiende, están de acuerdo en los reclamos de los identificados JAVU; habrá que revisar bien nuestros propios ideales, y eso por decirlo en forma sencilla, puesto que se puede dar el caso, que esa máxima jurídica que habla de la “confesión de parte, relevo de prueba”, en estos soberanos jóvenes -ni por error- querrán aceptarla para convalidar sus actos.
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Según el aspecto físico que presentan, la forma de hablar desconociendo logros de la revolución bolivariana, así como plantear un lamentable postulado de desdén, burla y mala acción que atenta contra sus propias vidas, cuando pretenden desentrañar ante comunicadores sociales, compatriotas universitarios y un multitudinario grupo del pueblo revolucionario, la tesis más absurda jamás escuchada por las personas naturales o jurídicas de está constitucional nación bolivariana, y estén clamado a viva voz estos jóvenes -y no niños o adolescentes- universitarios; no adultos con madures política, que no deben tener ni mostrar confusión para manifestar sus anhelos o necesidades, querencias o pasiones; pero que creyéndose perseguidos, o acosados JAVU, dejan mucha duda con sabor amargo y apreciada tristeza al descalificar toda libertad de expresión y -con peor talante- desconocer la justicia venezolana.
Si a alguien con dos dedos de frente, mínimos conocimientos jurídicos y haya declarado ser lector de la prensa escrita diaria de Venezuela; que se una al concierto de disparates proclamados por estos funcionales jóvenes, probablemente le estará dando la razón a Galeano; cuando en su más clara calificación de la insoslayable postura de los nuevos tiempos civilizados, siempre será válida su postulada máxima de “el mundo está yendo al revés”.
De hecho, da pena ciega no solo las incongruencias postuladas por estos jóvenes, que al ser escuchados por radio o tv, se mofan de la historia venezolana, cuando encuadran los recuerdos del pasado, como algo muy pecaminoso que no debe ser ni nombrado. Igual, se notan inmaduros al hablar, prepotentes al esgrimir razones que ni analizan y se ufanan de una desconocida “rebeldía” que no llega a postular nuevos sentimientos por aquella generación sesentona, que si supo “cómo se batía el cobre” y cuándo había que solidarizarse por causas nobles y soberanas.
No soy un experto en psicología, menos entiendo la lucha emprendida por los medio perseguidos, con la intensión de dañarse así mismo, en un rito de hambruna súper extraña para que se le escuche la inverosímil postura de “libertar” a los que están –según ellos- perseguidos; pero en verdad, son unos pocos personajes nombrados, una cuerda de delincuentes que están reclamados por la justicia venezolana.
Que están mandados, no es extraño. Que son pagados por unos solapados seudos demócratas, lo creo por sus propias palabras en nombre de una verdad particular que ni ellos explican. Hagánle la pregunta “qué es democracia”. Y, a lo mejor, cae en cuenta de la verdadera farsa que ellos representan; no solo por sus reclamos y lloriqueadas posiciones libertarias, si no por la época en que vivimos que ni siquiera ellos representan.
No dudo que esos poquitos jóvenes están en un limbo emocional sin mucho sentido. Escucharles es confirmar que hasta los mismos míticos periodistas o comunicadores que les “toma el hilo”, no encuentran coherencia en lo que postulan, lo que defienden y dan la vida –creo- por pena no siguen preguntándoles idioteces que, verdaderamente, esos irracionales jóvenes por mucho esfuerzo no saben ni contestar.
Si una persona que en esta nación bolivariana juró defender la constitución y sus leyes, sin importar condición, credo o etnia social que defiende, están de acuerdo en los reclamos de los identificados JAVU; habrá que revisar bien nuestros propios ideales, y eso por decirlo en forma sencilla, puesto que se puede dar el caso, que esa máxima jurídica que habla de la “confesión de parte, relevo de prueba”, en estos soberanos jóvenes -ni por error- querrán aceptarla para convalidar sus actos.
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