20 de febrero de 2012

Los vecinos estiman que la fachada se va a caer


Fuente: La Voz del Río/ Comunidad
Abg. Edinson Lares Rojas/ Opinión

Viene…         Ya para ese tiempo (1999-2000) presentaba el aspecto de tragedia que se asoma como un latente peligro inminente. De hecho, eso de andar como comerciante y vendedor al detalle no me duró ni diez meses, puestos que salí con las tablas en la cabeza y casi perdiendo todo lo invertido en mercancia e insumo junto con la buena voluntad; así, en posteriores oportunidades estuve obligado en abstenerme de invertir en fabulosos negocios que no dejaban más que muchos dolores de cabeza.
            Pero acostumbrado a pasar por ese lugar, hoy se lo comento a todo el mundo: Tengo ganas de colocar un letrero que diga >si acierta la fecha de caída, seguro gana lo que el dueño, el Consejo Comunal y la Alcaldía por la corresponsabilidad que les toca pagar. Digo.
            De hecho, jamás le propuse a ninguna amiga, amigo o hermano el ocuparnos en andar de soñadores o creídos montando cualquier tipo de negocio, cuando según mi propia abuela materna “María El Pilar Rojas (1901-1971), que se dedicó a la compra-venta de ropa o “mercancía seca”, por los lares occidentales del Zulia; decía tener la razón al asegurar que: “en cualquier sitio donde pares un negocio, por muy malo que sea, seguro te va a ir bien”…
            A lo mejor eso de ir bien en los negocios al rompe, ocurrió en otra época, o en el tiempo cuando ella, mi recordada abuela, siendo adolescente caminaba hasta la ciudad de Pampatar, en las fiesta de “El Viejo o Cristo del Buen Viaje” (3 Mayo); siempre desde su Altagracia querida, para vender entre otras cosas “dulce de coco y pan casero”, comprado a mi otra abuela paterna “Iginia Lárez Rodríguez” (1887-1952) -y revendido-, que ocupada en el oficio de hacer pan y dulces de conserva, negociaban en la llamada época del comercio noble.
            De lo anterior tuve conocimiento muchos años después, puestos que ambas abuelas se conocieron a mediados de los años 1915 a 1925; en la calle “Salazar” del sector “El Otro Lado del Río”, La Asunción.
            Lo cierto es, que la fachada existe desde mediados de los años cincuenta (50) del siglo XX, el sitio es bien conocido por todo los citadinos por nombrarse con el sugestivo nombre de “La Cueva del Toco”, que sirvió a parroquianos de muchas épocas, parar a calmar la sed con un buen vaso de Vino; aunque los más aguerridos degustaban un sabroso anís, por mucho temor del arduo trabajo diario, libar una carterita de ron servida por el popular bodeguero Ramón Antonio Hidalgo.
La casa servirá para grabar serie de ficción "Fantasmas de la ciudad"
            El día que tomé la foto, una señora que no sabría decir su nombre, cruzaba esa zona camino al conocido “Puente Colonial”, unas dos cuadras arriba y comentó: “Seguro esa columna cae primero que el puente de piedra que la municipalidad no cuida”. Pensativo, ya alejándose de mí, por varios metros, grité a la dama: ¡Señora, hay una apuesta; pero no incluye al Puente Colonial!… Vea que la gente no repara en peligro así sean fachadas viejas y ruinosa.
            De hecho al día siguiente se calló una fachada a pocos metros hacía el norte de esta posición, que presagia con tantas lluvias sobre la ciudad y la región insular una llamada “reacción en  cadena”. Por cierto, esa casa con fachada caída, es la misma que guarda una historia-leyenda relacionada con “La hermosa visitante de Tacarigua”.
            Pocos lo saben, pero hay quien dice que una madrugada de marzo, una joven hermosa, tomo un taxi por los lados de la capilla del citado poblado; y un señor que pasaba, se ofreció a traerla en pleno palo de agua que caia en la ciudad y el trayecto; además siendo amable y muy atento, el buen hombre le supo dar una chaqueta nueva que siempre lo acompañaba; y al llegar frete a la casa, prometió volver al otro día para recoger la apreciada chaqueta…
            A la mañana siguiente, muy sorprendido no encontró quien respondiera a su llamado, en plena puerta de entrada a la casa, aconteciendo que una señora vecina a la casa, llamó al taxista y le señaló que allí no había nadie desde hacía muchos años. Pero señora -replicó el extraño-, casualmente anoche dejé acá frente a la casa junto con mi chaqueta, una hermosa joven que recogí en Tacarigua… Hay mijo, tú como que vistes al fantasma de la Hermosa joven de Tacarigua; eso ocurre por esta época al comienzo del año y muchas personas aseguran que esa aparición siempre se da en el mes marzo y se pierde en los años cincuenta del siglo XX.

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