Fuente:
Arizaida Arcia
William
Fariñas
Twitter:@williamfarinas
Burguesía venezolana: lo reconciliable y la confrontación inevitable
Viene… Por
supuesto a nivel interpersonal y grupal se viven situaciones potencialmente
conflictivas que son manejables a la luz de los sentimientos, afectos,
conductas e intereses de los participantes. No obstante, es real que pocas familias no logran los consensos esperados y
se dan fracturas que persisten en el tiempo a pesar de los lazos que
inicialmente los adherían.
La
generación de conductas hostiles, defensivas y resistentes es producto de la
dinámica de la confrontación y en absoluto debe interpretarse como algo
perverso e irreconciliable. Si bien es cierto que la confrontación es
potencialmente una fuente de conflictos, la experiencia societal por el
contrario nos indica que una vez superada la crisis, se movilizan procesos
actitudinales y recursos conductuales, cognitivos y emocionales para producir
mejores respuestas a la convivencia social.
La sabiduría
popular lo ha dicho por milenios: No hay guerra que dure cien años, ni cuerpo
que lo resista. Esta trascendentalidad poco tiene que ver con la resignación y
la incertidumbre, más bien es el resultado de la capacidad cognitiva de los
seres humanos por la adaptación a la realidad dialéctica de las fuerzas e
intereses en conflicto.
En el
caso particular de las elecciones del 7 de octubre 2012, la oposición
venezolana no tiene porque echarse a morir ante la inevitable victoria de
Chávez tal como lo demuestra el escenario electoral. Sin asumir una posición
triunfalista, estamos consientes de que la victoria electoral del chavismo,
necesariamente nos obliga a abordar esta realidad confrontacional con este
sector influyente de la sociedad venezolana
y con muchos compatriotas que por principios, confusión y hasta
desconocimiento levantan banderas de oposición.
Tampoco
estas opiniones son matices acomodaticios de negociación o pacto velado a sus
intereses políticos y crematísticos; menos ingenuidad ante los potenciales
adversarios y sus amenazas. La burguesía
nacional, mas allá de su soberbia, y por muy encompinchada a los intereses
foráneos tiene suficiente racionalidad para adaptarse a los cambios inevitables
que la misma crisis de economía capitalista mundial está demandando.
La
transición al socialismo bolivariano
requiere del esfuerzo colectivo de una clase empresarial seria y
patriota. Si por el contrario la burguesía
y plutocracia criolla se apresta a desconocer, boicotear o promover y
encubrir situaciones potencialmente bélicas contra el pueblo bolivariano antes,
durante o después del proceso eleccionario venidero; tengan la seguridad que la
fuerza de la revolución no tendrá contemplación para sofocar cualquier
desconocimiento a su voluntad soberana, y con toda certeza se verán afectados
inmediatamente sus intereses pecuniarios, mercantiles y financieros dentro de
nuestra nación.
Ante
esta realidad potencialmente convulsionada, la revolución bolivariana ha hecho
y hace un esfuerzo principista por la inclusión social, afectiva y moral de
todos los que habitamos esta patria de Bolívar; El mismo Comandante Chávez como
militante de la vida es un ser de
reconciliación y amor, y tiene la suficiente moral y firmeza para decidir con
el pueblo sobre los destinos de la nación. Cada compatriota venezolano tiene y
siente el respeto a sus visiones, pensamientos y posturas políticas enmarcadas
en el espíritu de la Constitución del 99, durante todo este tiempo heroicos
desde 1998.
Hay
suficientes eventos y realidades que evidencian momentos cumbres de la
confrontación durante toda esta época y aun así la patria venezolana muestra
cada vez más al mundo que construimos una sociedad centrada en la paz y la
felicidad para el bien presente y de nuestras futuras generaciones. Ha sido un
gran desafío humano conciliar lo reconciliable y confrontar lo inevitable, y la
revolución bolivariana está preparada para continuar en ello. Viviremos y
Venceremos.
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