Fuente: Arizaida Arcia
Autor: William Fariñas
Grano de mostaza
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| Elecciones Municipales: dos perspectivas. |
Las
elecciones municipales venezolanas
2013 han sido vistas de distintas perspectivas.
En primer lugar, existe una legítima aspiración de los habitantes y ciudadanos
de contar con autoridades gubernamentales locales capaces de atender y resolver
distintas problemáticas y situaciones
propias de la vida comunitaria: la
abundancia de los desechos sólidos y basuras con su disposición en
marcos ambientales seguros y confiables, la distribución y servicio del agua
potable con sistemas cloacales que garanticen salubridad, la vialidad y el
transporte, la electrificación e iluminación, la seguridad y protección ciudadana
entre tantas demandas; ya son suficiente en sí mismas para concentrar la
gobernabilidad y el mayor sumo de
esfuerzo de los alcaldes y concejales.
Los
ciudadanos y el pueblo en general tienen conciencia que esos temas y las
soluciones ante distintos problemas, va más allá del debate ideológico y sus
embates. Muchas realidades comunitarias
requieren aportes y soluciones fuera de sus fronteras distritales; lo cual
amerita que las autoridades elegidas sepan lidiar no solo con las demandas de
la ciudadanía, también sepan canalizar las contradicciones implícitas en la
distribución del poder local y la creciente participación de los electores en
la gestión municipal.
Estos
elementos de la vida pública de los municipios
son un autentico desafío para fortalecer la democracia protagónica y
participativa de la República Bolivariana. El Gobierno Revolucionario del
Presidente Maduro ha propuesto sin distingo, compartir estas responsabilidades
y soluciones junto a los alcaldes y gobernadores. Muy poco pueden hacer los
alcaldes y sus cámaras edilicias, si no cuentan con el decidido apoyo nacional
y regional; por estas razones el Gobierno nacional ha decidido responsablemente
participar en esta configuración firme del poder de la república.
En otra perspectiva, captamos los rezagos de
las elites dominantes del pasado, que han querido imponer que las elecciones
municipales sean un plebiscito a la gestión presidencial; olvidándose de las
apremiantes necesidades comunitarias en las distintas localidades. Con ello expresan
su alocado dilema de deslegitimación del poder nacional. Se han olvidado que el
pueblo venezolano tiene conciencia que su vida comunitaria es popular; que tiene carácter político como sujeto histórico
colectivo del poder comunal; que tiene trascendencia en tiempo y espacio para
la construcción de su entorno local y que no va aceptar triquiñuelas para
desatender su aquiescencia republicana y constitucional. Intentar
desestabilizar la nación con estas intenciones, expresa no solo sus intenciones
incoherentes ante la creciente demanda de la participación política del resto
de la población, también olvidan la soberanía popular en el ejercicio de la
democracia participativa y la preservación del Estado Bolivariano y el estamento
constitucional. Ante la locura: Unidad, lucha, batalla y victoria. Venceremos

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