14 de julio de 2014

La ética en la gestión pública y en el ideal revolucionario (Parte 1)

Fuente: Gaspar Velásquez Morillo
Foto: Archivo La Voz del Río
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@gasparvelasquez

La ética en la gestión pública y en el ideal
revolucionario (Parte 1)
En Venezuela, un eco proviene de la historia, es un corneta que desde las alturas del Pico Bolívar, desde Matasiete de la Isla de Nueva Esparta, desde las hendiduras del Macizo Guayanés, desde las riberas del Lago de Maracaibo, desde las Sabanas de los llanos nacionales, desde los Médanos de Coro, nos alerta con sonido del clarín que tenemos que conducir la REVOLUCIÓN hasta el punto de no retorno; por ello, tiene vigencia el reto que nos emplaza a toda hora, el reto Bolivariano del Congreso de Angostura: “Conceded a Venezuela un gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa. Un gobierno que haga triunfar bajo el imperio de leyes inexorables, la igualdad y la libertad”[1]. Vaya pues, éste modesto aporte al Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela y al Gobierno de Eficiencia en la Calle, impulsado por el gobierno de Nicolás Maduro.
Conexión entre ética, política y ciudadanía
En las tensas horas siguientes al trágico Golpe de Estado pro-imperialista contra el gobierno revolucionario del Comandante Hugo Chávez Frías el 11 de abril de 2002, nos contaron y vimos muchas muestras de patriotismo y de defensa integral del sueño que se había incubado en los pechos del pueblo venezolano, pero hay uno al cual queremos referirnos y que quedó registrado en nuestra memoria y existe evidencia histórica en un video, video que ha recorrido el mundo, el hecho aludido es cuando un joven soldado patriota acompañado de otros en lo alto de la instalación militar adyacente al Palacio de Miraflores en plena efervescencia popular de apoyo a la Revolución Bolivariana agitaba una bandera de Venezuela en muestra del beneplácito por la unidad cívico – militar[2] que logró fertilizar para salir en defensa de la República Bolivariana de Venezuela a la vez que  exigían el retorno inmediato del Presidente Constitucional de Venezuela, Comandante Hugo Chávez Frías. Los Golpistas y el imperio estadounidense fueron a buscar, los primeros su Estado oligárquico y los segundos su Estado servil, que en conjunto es el Estado de la oligarquía nacional e internacional, el cual es un Estado depredador y sojuzgador de los sueños de nuestro pueblo y que con su imposición insolente quisieron desconocer e ignoraron la estirpe de donde proviene el pueblo venezolano que en su conciencia contiene las fibras y el temple de nuestras glorias patrias y que con su tesón echó al traste las pretensiones del Imperio y sus lacayos en menos de 48 horas.
Ese Estado oligárquico fue derrotado en las urnas electorales en 1.999 y cada día que pasa queda más en evidencia su condición de opresor porque su defensa y razón de ser es el Capital, la explotación del hombre por el hombre y adquiere la figura de representativa de la sociedad;  en tanto que la República Bolivariana es un Estado de liberación, social, de justicia y de derecho como consagra nuestro texto constitucional, donde está exaltada y se defiende la participación protagónica para construir como fin último, una sociedad justa y amante de la paz, con el fiel cumplimiento del ejercicio de la voluntad popular donde la Soberanía reside intransferible en el pueblo quien la ejerce libremente.
Con la muerte física de Simón Bolívar, su ideal, su Doctrina, no consiguió rumbo, muy a pesar de los esfuerzos de quienes lo seguían y se apoyaban en sus ideas, vale recordar a Simón Rodríguez, su maestro insigne, y, luego Ezequiel Zamora; con el devenir del tiempo seguimos luchando con diferentes métodos pero desde el 4 de Febrero y del 27 de noviembre del 92, así como con la elección presidencial que elevó al Comandante Chávez a Miraflores y con la aprobación libérrima del pueblo del texto constitucional el panorama político adquirió una nueva connotación y se abrió paso a desactivar una bomba de tiempo socio - política de incalculable consecuencia para dar cauce a un sentimiento irrefrenable de ansia de libertad, donde la Política como “la participación protagónica del pueblo en la toma de decisiones” adquiere otro sentido de ejercicio de democracia, a lo que con denuedo se dedicó el Comandante Chávez.
Cuando se aprueba las primeras leyes habilitantes por parte del Comandante Chávez se desatan con fierezas las fuerzas reaccionarias, en un arrebato de soberbia al saberse desplazada como clase dominante, la oligarquía arremete en desafueros, retan al Presidente Chávez y despotrican de la voluntad del pueblo venezolano.


[1] Simón Bolívar. Discurso pronunciado ante el Congreso en Angostura, el 15 de Febrero de 1819.
[2] Aunque hoy la Unidad Cívico –Militar está superada por el nuevo concepto de PUEBLO UNIFORMADO. Ver en la Web trabajo: NUEVA DOCTRINA MILITAR ES EL PUEBLO UNIFORMADO. Autor: Gaspar Velásquez Morillo.

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