Fuente: Gaspar Velásquez Morillo/ Opinión
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| EE.UU. inocula su locura al mundo |
El frenesí imperial de las administraciones
gubernamentales estadounidenses ha conducido a su sociedad, a la lujuria de
sangre, dolor y lágrimas, porque dirigen y conciben a la propia población como punta de lanza
para defender los intereses y beneficios de los magnates y propietarios de las
empresas que son en esencia quienes gobiernan a ese país del norte.
El delirio imperial utiliza como pretexto la Seguridad Nacional y bajo tan
recurrido y socorrido esquema han borrado de la faz de la tierra a otros
pueblos, naciones y culturas que están ubicadas a muchos, pero a muchísimos
kilómetros de distancia, vale decir, en otros continentes que hasta la propia
población estadounidense no sabía qué existían.
La imposición imperial no es sólo impuesta a otras
naciones, países y sociedades, es también impuesta dentro de sus fronteras, es
un país cultivado con el fervor del miedo, del terror hacia otros países y de
allí que la argumentación de sus cinturones de dominación interna es que
alienta la creatividad, laboriosidad y talento de una sociedad pero con el signo
del miedo y del terror por eso que el paroxismo de la dominación les lleva a la
mediatización, a la alienación de la propia población en su cotidianidad de la
vida, por lo que les induce a creerse superior y destinados a dominar el mundo,
de allí que le resulta menos difícil sumar a parte de su población a servirle
al capital, al capitalismo y al Imperialismo estadounidense de forma dócil y en
consecuencia, a destruir a otras naciones sin el mayor remordimiento, ni a
quiénes rendirles cuentas de sus actuaciones.
Cuando los planes de dominación imperial se trasladan a
las distintas coordenadas mundiales con sus portaviones repletos de pertrechos
mortíferos que no queda espacio para que se trasladen allí, sus academias de
filosofía y derecho, la de ciencias sociales, ni menos la de historia y ni que
decir de las de diplomacia, que esta última se concreta, a unilaterales ruedas
de prensa sin interactuar con los y las periodistas que parecen de madera.
Lo cierto, es que ni siquiera se cuidan de las formas e ignoran
de plano, las normas legales internacionales, les resulta indiferente los
organismos internacionales con sus copiosas jurisprudencias de convivencia
humana, de lo demás, se encargan sus portentosas cadenas de medios de
comunicación que justifican su accionar en “pro de la humanidad”, mientras
deliberadamente opacan o ignoran las pocas voces disidentes internas como
también distorsionan o distraen u obstaculizan las señales de satélites o de
las antenas repetidoras de las televisoras o medios que en el mundo tengan una
visión contraria o hasta tímida de la interpretación de los hechos que en el
ámbito internacional acontezcan.
Las administraciones estadounidenses soslayan las agudas
crisis internas o tan pronto las avizoras, las distrae hacia otros ámbitos, por
eso es que deliberadamente y partiendo de competencias comparadas tiene que
frustrar los avances o crecimientos sostenidos que han tenido otras naciones y
entonces envolverlas en conflictos internos e internacionales para impedirle u
obstaculizarle su nivel de avance pero siempre con el propósito de pasarla a
depender del nivel de desarrollo que les marque el propio EE.UU.
La “Vieja Europa” como la llaman desde las alturas del
poder estadounidense -hasta de forma pública desde un par de década para acá- está
rendida a sus pies porque ha sido timorata su reacción ante el descaro de EE.UU
de espiar hasta a los propios mandatarios y mandatarias de los países
“potencias” de la “Vieja Europa”, ya eso es un indicador del nivel de
postración de Europa a los pies de EE.UU. Qué no decir de la Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN) su brazo ejecutor de dominación o mascarada
de dominación.
El Sur existe…se escucha a lo lejos y desde América
Latina y el Caribe se percibe el eco histórico que se lleva por delante a los
articuladores internos pro-imperialistas que ya no tienen argumentos para
maniatar pueblos y gobiernos. En estas latitudes, hay que apresurar el paso
para que expresiones orgánicas en el plano político, económico, cultural estén
asidos al hilo histórico y las afectaciones letales sean a menor costo con el
aprendizaje de las luchas de la humanidad y la inspiración de nuestras glorias
patria.
El Imperio es un sistema en aprieto y sin la razón
histórica pero con el desespero coyuntural y el peligro a desmontar es que
tiene en sus manos los botones del tablero de los controles de fuegos de sus
portaviones y demás innovaciones científicas portadores de las muertes y
destrucción que pone en peligro hasta la existencia misma sobre la faz del
planeta tierra.

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