Fuente: Gaspar Velásquez Morillo
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Foto: Archivo Cuando las piedras... Política
| El legado de Robert Serra |
Cuánto
me gustaría que para hablar de Robert
Serra -joven diputado asesinado en Caracas- brotaran de mis palabras la
avifauna del Junquito, que se tiñeran del verdor del Amazonas, que iluminaran
como la luz del Rayo del Catatumbo en el Sur del Lago, que llegaran a las
alturas del Churún Merú y del Pico Bolívar, y que el canto de las cotorras de
la Isla de Margarita las engalanaran y se escucharan en tierra firme, que la
vegetación, la flora, brotaran de una caja de colores y que pájaros revoloteen
y jueguen con cada letra que pueda salir de mis dedos pero por más que el frío
metal se hunda con alevosía sobre la carne, sobre la tierra, no podrán impedir el
brillo de las ideas libertarias.
Eso
fue, es y será Robert Serra, lingote de oro del Macizo Guayanés y es lingote
porque supo resistirse a las tentaciones de la educación que quiso moldearlo
pero que supo decantar y no ser reproductor del sistema de dominación, se
resistió a formar parte del ejército de ocupación ideológico interno que
envenena a nuestros muchachos y muchachas, donde un programa de cualquier
asignatura que cursó lo aprendió y fue más allá, porque comprendió que cada
bolívar pagado por su matrícula universitaria lo supo valorar y convencido estamos
que cada hora de dedicación en tu formación sería reinvertida con creces en tu
patria y no en un bufete de rutilantes letras doradas en la entrada, si no que
te destinaste, a las calles rotas, al niño sin educación, a los barrios sin
canchas deportivas, a la madre que el sistema capitalista le arrebata sus hijos
e hijas por condenarlas a la miseria espiritual y que gracias al Comandante
Supremo Hugo Chávez –a quien seguiste- comprendiste con la velocidad de la luz
lo que nos enseñó ese insigne revolucionario venezolano que la muerte no es
verdad cuando le sirves a las causas históricas del pueblo y de los pueblos del
mundo.
Robert
Serra a temprana edad visualizó las tinieblas del sistema de opresión imperial
capitalista y las auscultó con tal precisión que supo comprender lo que es la
vida y para qué se vive, que las palabras, las ideas, se le agolpaban en su
garganta porque los argumentos no le eran escasos, vivió, padeció y más de una
vez se diría y dijo públicamente que el capitalismo no es la opción y salió a
la calle a demostrarle al pueblo que ese no es el camino y comprendió lo del
Apóstol, “la mejor manera de decir es el hacer”. Fuiste alfabetizador
ideopolítico, que no es fácil.
Dejaste
un paradigma en la escena política que es referencia a superar; cuando los
estudiantes superen a los maestros es porque hay esperanza; cuando los cuadros
que surjan del jardín poblacional de la juventud superen a la generación
anterior, hay esperanza; cuando los jóvenes que insurgen en cada cuadra, en
cada calle, en cada barrio, en cada poblado, en cada universidad, es porque hay
esperanza!
Cuando
la juventud de hoy, tal cual comprendió Robert
Serra, que él es la continuidad, que todos ustedes son la bisagra entre
nosotros y las nuevas generaciones que vienen por delante, tal como
comprendimos nosotros que fuimos la bisagra de quienes nos antecedieron y lo
que nos tocó vivir.
Somos
hojas que la vida va desprendiendo hasta llegar al grano de la mazorca que es
la soberanía, la independencia, es pues, “la construcción de una sociedad justa
y amante de la paz” que en resumidas palabras es el Socialismo.
Matria
y Patria versus Confort y Tranquilidad, escogiste la turbulencia de los tiempos
por vivir y superar; no destinemos, no nos resignemos a que tu ejemplo quede en
las páginas amarillas de la historia, muy por el contrario, que quede en el
sudor de la frente en el trabajo voluntario, en el saber de las aulas de
clases, en el surco de la tierra fértil, en el blancor de la leche que amamanta
un bebé que bate sus manos al viento por la alegría de vivir; enfatizamos que,
tú ejemplo quede en cada ladrillo de la Misión Vivienda, que quede como cosecha
libertadora en cada joven militar, que quede en la gloria y en las medallas de
cada atleta, que quede en cada graduación universitaria, que quede en la
sonrisa del primer trabajo, que quede en cada fábrica inaugurada o por
inaugurar, que quede pues, en el flamear del tricolor nacional, en el himno
nacional, en el Alma Llanera y en la Canción Venezuela.
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