5 de octubre de 2014

El legado de Robert Serra

Fuente: Gaspar Velásquez Morillo
Facebook / Gaspar Velásquez Morillo
@gasparvelasquez
Foto: Archivo Cuando las piedras... Política

El legado de Robert Serra
Cuánto me gustaría que para hablar de Robert Serra -joven diputado asesinado en Caracas- brotaran de mis palabras la avifauna del Junquito, que se tiñeran del verdor del Amazonas, que iluminaran como la luz del Rayo del Catatumbo en el Sur del Lago, que llegaran a las alturas del Churún Merú y del Pico Bolívar, y que el canto de las cotorras de la Isla de Margarita las engalanaran y se escucharan en tierra firme, que la vegetación, la flora, brotaran de una caja de colores y que pájaros revoloteen y jueguen con cada letra que pueda salir de mis dedos pero por más que el frío metal se hunda con alevosía sobre la carne, sobre la tierra, no podrán impedir el brillo de las ideas libertarias.
Eso fue, es y será Robert Serra, lingote de oro del Macizo Guayanés y es lingote porque supo resistirse a las tentaciones de la educación que quiso moldearlo pero que supo decantar y no ser reproductor del sistema de dominación, se resistió a formar parte del ejército de ocupación ideológico interno que envenena a nuestros muchachos y muchachas, donde un programa de cualquier asignatura que cursó lo aprendió y fue más allá, porque comprendió que cada bolívar pagado por su matrícula universitaria lo supo valorar y convencido estamos que cada hora de dedicación en tu formación sería reinvertida con creces en tu patria y no en un bufete de rutilantes letras doradas en la entrada, si no que te destinaste, a las calles rotas, al niño sin educación, a los barrios sin canchas deportivas, a la madre que el sistema capitalista le arrebata sus hijos e hijas por condenarlas a la miseria espiritual y que gracias al Comandante Supremo Hugo Chávez –a quien seguiste- comprendiste con la velocidad de la luz lo que nos enseñó ese insigne revolucionario venezolano que la muerte no es verdad cuando le sirves a las causas históricas del pueblo y de los pueblos del mundo.
Robert Serra a temprana edad visualizó las tinieblas del sistema de opresión imperial capitalista y las auscultó con tal precisión que supo comprender lo que es la vida y para qué se vive, que las palabras, las ideas, se le agolpaban en su garganta porque los argumentos no le eran escasos, vivió, padeció y más de una vez se diría y dijo públicamente que el capitalismo no es la opción y salió a la calle a demostrarle al pueblo que ese no es el camino y comprendió lo del Apóstol, “la mejor manera de decir es el hacer”. Fuiste alfabetizador ideopolítico, que no es fácil.
Dejaste un paradigma en la escena política que es referencia a superar; cuando los estudiantes superen a los maestros es porque hay esperanza; cuando los cuadros que surjan del jardín poblacional de la juventud superen a la generación anterior, hay esperanza; cuando los jóvenes que insurgen en cada cuadra, en cada calle, en cada barrio, en cada poblado, en cada universidad, es porque hay esperanza!
Cuando la juventud de hoy, tal cual comprendió  Robert Serra, que él es la continuidad, que todos ustedes son la bisagra entre nosotros y las nuevas generaciones que vienen por delante, tal como comprendimos nosotros que fuimos la bisagra de quienes nos antecedieron y lo que nos tocó vivir.
Somos hojas que la vida va desprendiendo hasta llegar al grano de la mazorca que es la soberanía, la independencia, es pues, “la construcción de una sociedad justa y amante de la paz” que en resumidas palabras es el Socialismo.

Matria y Patria versus Confort y Tranquilidad, escogiste la turbulencia de los tiempos por vivir y superar; no destinemos, no nos resignemos a que tu ejemplo quede en las páginas amarillas de la historia, muy por el contrario, que quede en el sudor de la frente en el trabajo voluntario, en el saber de las aulas de clases, en el surco de la tierra fértil, en el blancor de la leche que amamanta un bebé que bate sus manos al viento por la alegría de vivir; enfatizamos que, tú ejemplo quede en cada ladrillo de la Misión Vivienda, que quede como cosecha libertadora en cada joven militar, que quede en la gloria y en las medallas de cada atleta, que quede en cada graduación universitaria, que quede en la sonrisa del primer trabajo, que quede en cada fábrica inaugurada o por inaugurar, que quede pues, en el flamear del tricolor nacional, en el himno nacional, en el Alma Llanera y en la Canción Venezuela. 

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