Por: Pedro Salima/ Opinión
Foto: Archivo Educación y Cultura en NE
Bien por el Ministerio del Poder Popular
para la Cultura y su equipo en Nueva Esparta
| Nos gozamos la Filven |
5 Dic, 2014.- Cuando en la
tarde del viernes 28 de noviembre, la gente se fue deteniendo en la plaza
Bolívar de Porlamar para ver el espectáculo brindado por un grupo de jóvenes
artistas del llamado Arte Urbano, con expresiones del Hip Hop y del breack dance,
justo cerca de donde se realizaba la expo venta de libros de la Feria Internacional del Libro (Filven), capítulo Nueva Esparta,
sentimos que gozábamos el momento en un ambiente de
amplias libertades, de respeto a la diversidad cultural, de pensamiento plural,
en medio de la más absoluta tolerancia. Los muchachos se presentaban luego de
disfrutar de un grupo de música tradicional, antes de otro colectivo de música
instrumental y de una demostración de danza aérea, también contemporánea y
vanguardista. Era pues la democracia participativa, el protagonismo de todos,
el abrazo de generaciones y estilos, sin segundas intenciones.
Mientras el gozo era colectivo en la plaza, un grupo de personas recogían
firmas contra la "dictadura", el "pensamiento único" y la "falta
de libertades". Lo hacían como autómatas, cumpliendo una tarea, sin el
tacto básico para darse cuenta de la realidad que palpitaba a su lado, que les
decía con la práctica otra vaina.
Me he referido al
viernes, pero este jolgorio, este disfrute colectivo, fue desde el jueves hasta
el sábado. Tres días de pluriculturalidad, participación, ejercicio pleno de
las libertades garantizadas por un proceso democrático e incluyente; que tuvo
muchas expresiones, entre las cuales podemos sumar la presentación del libro
"Campomar, la dignidad de un pueblo", con presencia de varios
habitantes de esta combativa comunidad, quienes reconocieron que habían vivido
invisibilizados, además de tratados como delincuentes, hasta la llegada del
comandante Hugo Chávez Frías a la Presidencia.
De allí que el goce de
la Filven también fue una especie de reencuentro con los bueno, lo positivo, lo
humano del gobierno bolivariano, con cuya práctica actual mantenemos
diferencias y la hemos señalado con el mayor espíritu crítico, en función de
contribuir a superar fallas y desatinos.
La Filven también fue
espacio para nuestras poetas y nuestros poetas, para que sus voces llenas de
vida, vivencias e imágenes resonaran en los espacios del Museo de Arte
Contemporáneo Francisco Narváez, institución que el domingo estuvo cumpliendo
35 años. También el teatro, los cuentacuentos, los jóvenes y sus reflexiones,
los creadores audiovisuales, los títeres formaron parte de esta fiesta del
libro y la lectura, una feria que precisamente nos hizo un llamado a "Leer
en común", que es unir nuestros saberes, experiencias, asombros y
reflexiones para un trabajo en colectivo.
Con la celebración de
la Filven, de los 35 años del Museo Narváez, también celebramos el Día del
Escritor. Lo hicimos hablando de nuestro gran poeta Gustavo Pereira, Premio
Nacional de Literatura, y de un libro construido en una comunidad, desde los
saberes de sus habitantes, desde las luchas de un pueblo que jamás se ha
rendido ante el poder de la burguesía y sus secuaces: Campomar.
Para quienes les gusta
abordar los eventos desde la perspectiva de los números, la Filven también fue
un éxito. Las ventas de la Librería del Sur, tanto la ubicada en la plaza
Bolívar, en medio de aquel hervidero de gente que compró libros por montones,
como la que estuvo en el Museo Narváez, también muy visitada, fueron muy
superiores al año pasado, pese a que los días de venta fueron menos y los
precios iguales.
Bien por el Ministerio
del Poder Popular para la Cultura y su equipo en Nueva Esparta.
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