Fuente: Licda. Arizaida Arcia
Autor: William Fariñas
Grano
de Mostaza
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| Desafíos 2015: Confrontación Inevitable, Conciliación Posible e Inclusión Social |
La sabiduría popular lo ha dicho por milenios:
"No hay guerra que dure cien años, ni cuerpo que lo resista". Por más
que la edulcoremos, en la guerra siempre los bandos contrarios serán
hostiles; no obstante la historia nos ha demostrado que la praxis política
supera positivamente la confrontación y la guerra.
Esta trascendentalidad poco tiene que ver con
la resignación y la incertidumbre, más bien es el resultado de la capacidad
cognitiva de los seres humanos por la adaptación a la realidad dialéctica de las
fuerzas e intereses que generan conflictos de alto impacto.
Hay suficientes eventos, situaciones y miserias
que evidencian momentos cumbres y difíciles de la confrontación política
nacional durante todo el pasado año 2014, y aún así la patria venezolana
continua construyendo una sociedad centrada en la paz para el presente y
las futuras generaciones.
Ha sido un gran desafío espiritual y político
para el Estado Bolivariano conciliar lo reconciliable y confrontar lo
inevitable. La revolución bolivariana está preparada para continuar en
ello con mucha sensatez e imaginación, a pesar de las profundas contradicciones
y anomias del sector oposicionista. Los venezolanos aspiramos a un desarrollo
humano con calidad de vida digna, en libertad, igualdad, respeto imperecedero a
la preeminencia de los derechos humanos, a la ética y al pluralismo
político, al sueño civilizatorio de construir una sociedad justa y amante de la
paz.
El gran desafió de la hegemonía política
bolivariana, en plena crisis de los precios petroleros, es no decaer en
los programas de inclusión social en toda su amplitud para todos los
sectores de la vida nacional. La inclusión tiene un alto grado inspirativo de
los postulados cristianos de amor al prójimo como principal inspiración del redentor
Jesús de Nazaret.
La inclusión social tiene un sentido similar,
es reconocer en los grupos sociales distintos y vulnerables, el valor que hay
en cada diferencia; el respeto a la diversidad y el reconocimiento de los otros
con sus necesidades específicas. En lo tangible estaremos cerca de tener una
sociedad justa, equitativa y solidaria; una sociedad donde todos por igual
estemos incluidos, en la medida que ejercitemos actitudes solidarias y de
políticas públicas que garanticé las muestras de amor por cada sector
social y político por muy alejado y adversario que sea el contrario.
La autentica y más grande fortaleza de la
revolución bolivariana es que es una revolución de amor e inclusión, y
por lo tanto es capaz de perdonar y entregar todo por la felicidad del prójimo.
Es legado socialista imperecedero de nuestro amado Comandante Chávez que nos
alienta en la fe, la esperanza y el amor. Venceremos.

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