4 de febrero de 2015

La pestilencia imperial contra Venezuela

Fuente: Gaspar Velásquez Morillo/ Opìnión
Foto:  www.descifrado

La pestilencia imperial
contra Venezuela
         El acuerdo de la CELAC en solidaridad con Venezuela por el atrevimiento del gobierno obamista de EE.UU de sancionar a altos funcionarios de Venezuela, ha desesperado a la diplomacia estadounidense, la cual ha quedado en entredicho y se agrava más su situación ante el mundo, cuando el presidente Nicolás Maduro deja entrever que la política hacia Venezuela de la administración obamista no la dirige directamente el presidente del norteño país.
          No dudamos de la palabra del presidente venezolano, pero eso prende las alarmas puesto que se incorpora nuevos elementos para entender el salvataje diplomático y gubernamental del Imperio por aprobación de leyes extraterritoriales que tienen que aceptar de por si otros países.
          Por todas y todos es sabido que en EE.UU hay un Poder Dual: el sistema de partidos tanto el republicano como del demócrata que conforma un estamento institucional con coherencia como Imperio y justo a su lado está, con el peso que implica el Complejo Militar Industrial estadounidense con sus innovaciones mortífera para acabar con la vida de pueblos enteros.
          Todo parece indicar que la administración obamista en la puja intrínseca de las propias contradicciones ha cedido a sectores ultraconservadores la relación con un país petrolero como es Venezuela, porque parecen que hubiese aperturado en franquicias la política internacional, correspondiéndole a Venezuela, a quienes sostienen aun la tesis de resolver las discrepancias con bombazos y las amenazas de invasión se hacen cada vez abiertas, públicas y amenazantes, porque cuando los gobiernos apelan a la soberanía de la nación como es el caso de Venezuela eso irrita a los sectores guerreristas norteamericanos.
          Es público, notorio y comunicacional, los sostenidos ascensos de la patria de Simón Bolívar en la escena internacional lo cual tiene desconcertado y desatinado al gobierno obamista, el éxito de la reciente gira internacional del presidente Maduro, ha conllevado a la amenaza insistente de un golpe de Estado anunciado sin tapujo por el propio Vicepresidente de EE.UU Joe Biden, donde el presidente Barack Obama pareciera estar ocupado o lo tienen ocupado trastienda en otros menesteres rutinarios de su ejercicio gubernamental.
          Ya con antelación, sectores económicos y políticos de ultraderecha que hacen vida en Venezuela, se ufanaban de haberle inyectado 3 hepatitis C al circuito económico financiero del país y que sus resultados nefastos para verlos es cuestión de tiempo.
          El presidente Maduro mantiene la iniciativa política pero necesita amarrarla del sistema judicial y al movimiento de masa organizado y disciplinado para que cada quien de la ultraderecha se atenga a las consecuencias por la conspiración que ejecutan desde adentro y desde afuera, pero el factor clave es la audacia, buenos servicios de información popular y el sentido de la oportunidad.
          Con el caso de infiltrados y traidores que el Imperio los muestra como valiosas piezas del ajedrez conspirador, en ese sentido, hay dos variables al respecto: a) cumplieron con su papel o b) fueron descubiertos antes de que cumplieran sus objetivos y tuvieron que sacarlos a luz pública, para preservarlos o para usarlos como simple pieza y luego lo desechan; la historia ubicará a cada quien en su seno o en los albañales.

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