Fuente: Licda. Arizaida Arcia
Autor: Diputado.
William Fariñas
Grano de Mostaza
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| Las mismas caras del terrorismo en Venezuela: tras las rejas y por la paz |
La Paz
de nuestra sociedad hoy es la más trascendental tarea que tenemos que construir
como pueblo sabio y digno. El Estado y sus poderes públicos son soporte supremo
de los intereses colectivos y tienen la responsabilidad absoluta de
velar, construir y preservar esos senderos de la paz social, familiar y personal de quienes vivimos en esta
tierra de gracia.
La paz así como la guerra, también son la
continuación de la Política por otros medios. El Jefe del Estado Nicolás Maduro
Moros ha colocado este supremo interés de la paz entre sus tareas
fundamentales. Desde el inicio de su Gobierno, ha invitado a todos los factores
de poder para canalizar estos esfuerzos de corresponsabilidad; sólo pocas
mentes desbordadas de odio, perversión e intoxicación, con sus actitudes
sociópatas, niegan que esta posibilidad sea un valor fundamental de la
aspiración ciudadana.
El pueblo conoce muy bien sus caras,
quiénes son esas voces trasgresoras vampiresas que alientan las miserias de los
guerreristas, los desastres y confrontaciones de todo tipo; quiénes vaticinan
continuamente momentos apocalípticos y de muertes. Las
manifestaciones de violencia política evidenciada por pequeños sectores del
oposicionismo fascistas venezolano tienen una deliberada intención de propagar
el odio y la intolerancia en nuestra sociedad.
Se ha podido observar que estos grupos
fanáticos, guarimberos y criminales están deliberadamente organizados
malévolamente para operar sigilosamente en determinados lugares, ciudades y
regiones del país con el fin de aterrorizar a la población. Cuando un
compatriota cae abatido producto de este tipo de intolerancia, nos afecta de
sobremanera; mucho más si es un inocente que no ha participado en esas
lamentables refriegas.
El caso de un humilde trabajador motorizado que
se degolló en Caracas, por el criminal acto de colocar guayas furtivas entre
los postes de electricidad, fue sumamente terrible. Igualmente la
lamentable situación del adolescente liceísta tachirense, muerto durante protestas
sin sentido.
Nos conmovió a todos. La dimensión de la paz
social se tiene que descubrir y construir no sólo desde la perspectiva
individual y espiritual de cada quien; es necesario abordarla con toda
franqueza por la interrelación sincera de los amigos y familias, maestros y
religiosos, comunidades, organizaciones, asociaciones, empresas y sociedad en
general.
El gran significado de la grandeza del pueblo
venezolano es su riqueza espiritual, sabiduría y heroísmo que no tiene distingo
de ninguna clase. Es tiempo de sensatez y sindéresis no de infortunios. Tenemos
que reflexionar y actuar más allá del hecho policial y legal. No podemos
permitir que se incube malignamente en la diatriba política nacional, acciones
propias del terrorismo y la muerte que tanto han agobiado pueblos hermanos en
el mundo entero.
El terrorismo en cualquiera de sus formas es
por esencia contraria a la paz y a la defensa de los derechos humanos. La
violencia política de estos grupúsculos busca en definitiva desestabilizar la
nación, infundir miedo en los ciudadanos y con la deliberada intención de
derrocar los poderes de la república.
Ciertamente, es
indudable la presencia de actores políticos que le hacen el juego
perverso a estas acciones criminales que atentan contra la paz y sosiego
del heroico pueblo venezolano; es una demanda correcta de la sociedad
luchar contra ellos y aplicarles todo el peso del poder del Estado y sus
instituciones para ponerlos merecidamente tras las rejas y castigarlos
severamente. Venceremos

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