Fuente: Gaspar Velásquez Morillo/ Opinión
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Blog El Mural de Gaspar
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| Me vi con Armando Reverón en el metro |
Además de ser el primer sistema de transporte masivo
subterráneo en Venezuela, el Metro de Caracas, además de movilizar par de
millones de personas al día, es la principal referencia geográfica a la hora de
ubicar alguna dirección en la convulsionada capital del país.
Expresiones varias referencian al Metro: ¿Queda cerca del
Metro? ¿De cuál estación del Metro? ¿A mano izquierda de la salida del Metro? ¿Cuál
de las dos salidas del Metro?
En fin, cuanta tranquilidad da saber que a donde uno se
dirige tenga acceso o conexión con el sistema vial subterráneo.
Para hacer rendir las horas en Caracas hay que rezar,
aunque ahora han reducidos los requisitos para hacer trámites institucionales
¡Uff! ¡Al fin! puesto que en dos diligencias se puede ir el día – o por lo
menos parte importante de las horas del día- porque aprovechar el crono solar
es parte importante de la vida de las personas y del estado de ánimo de quienes
vivimos en esta gran urbe latinoamericana de casi 5 millones de almas que
pululan en esta geografía, que sirve de asiento de los poder públicos de la
nación.
Me embargó cierto
temor, porque Reverón con tanto
tiempo por Macuto, y alejado del mundanal, no fue fácil motivarlo para que fuera
a Caracas, me cubrió la incertidumbre de si sabría desenvolverse y tomar el
transporte adecuado, quedarse y hacer las conexiones adecuadas en las paradas
del transporte público para estar en la estación del Metro indicada y en la
hora acordada.
Reverón aceptó la invitación, asistir o negarse a
asistir, estaba en su potestad, a pesar que llegó tarde, muy tarde al Metro.
Me llenó de júbilo el alma y al borde de las lágrimas porque
hasta de alegría también se humedecen los ojos, quién lo diría, vi aparecer a Reverón, allí estaba
Reverón de levita, sonriente… ¡Ah! Pero no vino solo, se hizo acompañar de sus
muñecas y de sus cuadros.
Nos saludamos, nos abrazamos y subimos a buscar una
cafetería para degustar un aromático, de nuevo al Metro y me quedé con la sensación
al despedirnos, que el tiempo del disfrute de Reverón fue muy corto.
Saben, me gustó mucho verme con Reverón en el Metro.
Ojala hayan muchas citas trascendentes así en los Metros de Venezuela, es un
granito para que el área metropolitana y el resto de las ciudades del país sean
otras y muy lejos del consumismo.

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