Fuente: Licda. Arizaida Arcia
Autor: William Fariñas
Grano de Mostaza
![]() |
| Es hora de la Patria: ¡Firmemos por la paz y no a la guerra! |
La guerra y la paz son naturalmente humanas;
a pesar de sus grandes contradicciones, lamentablemente son una realidad
de la vida en el mundo convulsionado de hoy. Es existencial y apremiante
prestarle la debida atención. La guerra ha estado presente en todas las eras de
la civilización. Aún siendo victoriosos, los pueblos y naciones que han
presentado y sentido confrontaciones bélicas, saben de las inmensas crueldades
y sufrimientos que deparan los combates y conflagraciones para sus habitantes.
Por más que la edulcoremos, en la guerra siempre los bandos contrarios serán
hostiles y el objetivo es aniquilarse o mínimamente neutralizarse y así dominar
por la fuerza al adversario. Racionalmente la guerra es un medio para alcanzar
fines políticos y estratégicos; existe toda una dinámica que impulsa la búsqueda
de métodos exitosos para lograr la victoria definitiva contra el oponente.
Una motivación central de la guerra es la destrucción o aniquilamiento de
las fuerzas adversarias que se identifican como amenaza; no obstante esto no se
limita sólo a conceptos materiales, físicos y económicos de combates, por
el contrario comprende también la moral y todos los estamentos humanos de
quienes se consideran "el enemigo".
Nuestra patria venezolana se encuentra en la encrucijada de los tiempos y de la historia, ante
situaciones potencialmente posibles de guerra, provocada y planificada por el
poder hegemónico que representan Los Estados Unidos de América. Honestamente no
lo dudo. La causa principal es la condición territorial de Venezuela por poseer
las más grandes reservas acuíferas y energéticas, de petróleo y gas como en
ningún lugar del planeta.
Las evidencias tangibles y recientes del decreto de
Obama hace inevitable la contingencia ante las apetencias desmesuradas de
esta nación imperial. Las proyecciones de potenciales conflictos del
mercado mundial de hidrocarburos así lo determinan. Estamos transitando
la prehistoria del desarrollo espiritual de la humanidad y sólo el pensamiento
sensato y amoroso nos permitirá fortalecer nuestras actitudes, conocimientos y
principios en estos tiempos de apetencia guerrerista e imperialista.
Ante
ello, la propuesta venezolana siempre será por la paz; en este
momento es la más trascendental tarea que podamos realizar como sociedad. A mi
juicio La paz como la guerra son continuación de la política por otros
medios. La inmensa mayoría del pueblo venezolano y su Jefe de
Estado Nicolás Maduro, han propuesto una Campaña por la Paz ante la inminente
escalada del conflicto, y se logre la posibilidad de una convivencia pacifica y
respetuosa entre ambas naciones. Más allá que cualquier derivación
política, sentimental, espiritual o religiosa estamos obligados al encuentro,
dialogo y resolución que garantice la paz del heroico y valiente pueblo
de Venezuela ante la propuesta agresiva del gobierno del presidente
Barack Hussein Obama.
Negarse a firmar la solicitud de derogación del decreto
injerencista, que nos coloca como amenaza a esa potencia, es abonar terreno
para la intervención y agresión imperial. Somos una nación creyente del
único y eterno Dios de la Sabiduría, Príncipe de la Paz, nuestro Señor
Jesucristo. Somos un pueblo de fe, esperanza y amor suficientes virtudes para
abrazar esta causa imperecedera que es la paz de la humanidad y del
entendimiento de los pueblos. Tenemos la razón. Firmemos todos por la paz.
Venceremos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario