| Atracada maestra de escuela primaria en El Mamey del MAENE |
La
Voz del Río/ Comunidad
Por Abg.
Edinson Lares/ Opinión
Camino a la escuela “Francisco Esteban Gómez”, con casi
ciento cuatro (104) años de fundada, en un sector otrora temido por su fama
gratuita de peligroso, la hoy atracada maestra de primaria con amargos recuerdos
(se omite su nombre para proteger derechos y garantías), ahora sabe que tan
alto se aprecia la vida y los bienes, ante unos escrupulosos cotidianos
ladrones de lo ajeno, que repiten sus fechorías impunes en todo el municipio
capitalino, con policía municipal parapeto y sociedad civil alcahueta; para que
la mayoría viva con el sabor amargo de ser impotente al drama que no tiene fin:
víctimas del robo diario.
Aquí nadie se salva. Pero sólo cuando es atracado un aquilatado
personaje de la muy hermética celebrada sociedad pudiente asuntina, en la nombrada
igual por un poeta olvidado la “ciudad del silencio”, ello es motivo de alarma
general y pasto de cultivo de las y los “divulgadores” de oficio y no de la
denuncia inmediata o la descripción precisa de facinerosos delincuentes, para detener
una soberana ola de robos, hurtos y el tan popular atraco; en sectores añejos,
como: “El Otro Lado del Río, Las Casitas de La Otra Banda, Cocheima, Santa Isabel, Camaruco entre otros;
o ese “difamado sector” -dicho por el recordado Miguel “Manguera”- del
súper conocido sector “El Mamey”.
“Eran como las siete de la mañana”, narró más tarde a las
colegas maestras, y según las cariacontecidas palabras de la misma víctima: “A nadie
vi por la calle camino a la escuela”, calle que lleva el nombre de Cmte. “Juan Esteban Figueroa”
desde la época de la independencia insular en dicho sector; agregando: “Los tipos
se acercan sobre una moto, eran dos jóvenes con cara de niños alterados y supe
de manera inmediata que venían con malas intenciones. Yo los vi pasar minutos
antes cerca de la casa de mi suegra donde guardo el carro –con el que
regularmente va a la escuela- y esta vez preferí caminar”. Intuyendo desde ese mismo
momento a los vagos, como supo aclarar en sus propias palabras: “Presentí que esos
bandidos no andaban en buenos actos”.
“Me paralicé, no hice más que rogar a mi Señor Jesucristo,
me librara de todo mal y protegiera en este amargo momento, cuando solo vi en
la mano del acompañante conductor de la moto, un punzón saca corchos en la
punta de sus dedos pulgar e índice; cuyos dedos eran protegidos por una media o
especie de guante roído y sucio”. “Dame ese bolso”, me dijo. “Le respondí con
la verdad, pues no había otra, dijo y les aclaré: Sólo llevo un cuaderno, lápices
y marcadores para pizarra blanca; no tengo dinero ni nada de valor que pueda
interesarles”. Con dura violencia el malvado le arrancó el bolso, que no es más
que un sencillo “mapire escolar” muy útil para portar pocas cosas; pero que –como
después reveló la maestra- no llevaba la cédula, dinero efectivo ni tarjetas bancarias
por haberlos dejado en un bolso mayor que cambió en su propia casa; lo cual no
se sabrá, si pudo ser mejor o peor para su integridad física personal.
Hasta ahora, en los cuatro meses que van de este año
2016, se ha perdido la cuenta de los innumerables atracos (hurtos y robos) a
las personas y la propiedad privada o pública; la batalla está perdida entre las
o los ciudadanos y la pavorosa hampa desatada, máxime si planes como el “teléfono
inteligente” o los inaplicados “operativos de vigilancia de calles” (por vídeo
satelital) no se activan permanente; o aún andan en un lamentable periodo de
prueba. No hay respuesta por parte de autoridades policiales municipales a las
y los múltiples llamados de la población en general, cuando requieren de
urgente intervención y la cotidiana respuesta dada sin ningún pudor, es que no
tienen personal ni unidades para atender las repetidas y deshonrosas contingencias
sociales.
Mientras tanto, los auto nombrados “Trabuco Asuntino” de
Concejales, junto con el ciudadano Alcalde de la ciudad que tanto quieren y no cuidan,
dedican su mayor esfuerzo en inaugurar un “busto” en honor al músico vienes “Frederick
Chopin” –que la mayoría no conoce y menos tiene el gusto-, aprobar la construcción
de un flamante edificio en zona histórica del “Casco Central”, –que tachan de
propiedad del diputado Diosdasdo Cabello- patrimonio artístico-cultural del pueblo
revolucionario, municipio y la nación que prohibe Ordenanzas, Leyes, Constitución
del Estado Nueva Esparta y la República Bolivariana de Venezuela; y lo que es peor
aún, todo a puertas cerradas y sin censura del “Bravo Pueblo” que en su mayoría las
y los eligió.
La maestra no va a denunciar, dijo “no tener tiempo para
eso” según expresado a una de sus colegas. Largas listas de vecinas, transeúntes, obreras, trabajadores y pueblo en
general tampoco van a denunciar. Comentarios corridos sin fundamento y con mucha
presunción, habla de un contundente “poder antisocial complaciente” pactado por
delincuentes pagados, autoridades policiales y personas del hampa común
organizada; ubicados en instituciones políticas, sectores recién consolidados y
poderes privados estilo “Amos del Valle” que juegan a desestabilizar y destruir
altos valores de solidaridad, respeto ciudadano recíproco y convivencia
familiar honorable impulsada en la revolución bolivariana socialista del siglo XXI. Que es
el principio legal y jurídico que opositores al bienestar social general y la
distribución de la riqueza por igual para las y los venezolanos: niegan grupos
antagónicos.
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