29 de marzo de 2016

Atracada maestra de escuela primaria en El Mamey del MAENE

Atracada maestra de escuela primaria en El Mamey del MAENE
La Voz del Río/ Comunidad
Por Abg. Edinson Lares/ Opinión
Camino a la escuela “Francisco Esteban Gómez”, con casi ciento cuatro (104) años de fundada, en un sector otrora temido por su fama gratuita de peligroso, la hoy atracada maestra de primaria con amargos recuerdos (se omite su nombre para proteger derechos y garantías), ahora sabe que tan alto se aprecia la vida y los bienes, ante unos escrupulosos cotidianos ladrones de lo ajeno, que repiten sus fechorías impunes en todo el municipio capitalino, con policía municipal parapeto y sociedad civil alcahueta; para que la mayoría viva con el sabor amargo de ser impotente al drama que no tiene fin: víctimas del robo diario.
Aquí nadie se salva. Pero sólo cuando es atracado un aquilatado personaje de la muy hermética celebrada sociedad pudiente asuntina, en la nombrada igual por un poeta olvidado la “ciudad del silencio”, ello es motivo de alarma general y pasto de cultivo de las y los “divulgadores” de oficio y no de la denuncia inmediata o la descripción precisa de facinerosos delincuentes, para detener una soberana ola de robos, hurtos y el tan popular atraco; en sectores añejos, como: “El Otro Lado del Río, Las Casitas de La Otra Banda,  Cocheima, Santa Isabel, Camaruco entre otros; o ese “difamado sector” -dicho por el recordado Miguel “Manguera”- del súper conocido sector “El Mamey”.
“Eran como las siete de la mañana”, narró más tarde a las colegas maestras, y según las cariacontecidas palabras de la misma víctima: “A nadie vi por la calle camino a la escuela”, calle que lleva el nombre de Cmte. “Juan Esteban Figueroa” desde la época de la independencia insular en dicho sector; agregando: “Los tipos se acercan sobre una moto, eran dos jóvenes con cara de niños alterados y supe de manera inmediata que venían con malas intenciones. Yo los vi pasar minutos antes cerca de la casa de mi suegra donde guardo el carro –con el que regularmente va a la escuela- y esta vez preferí caminar”. Intuyendo desde ese mismo momento a los vagos, como supo aclarar en sus propias palabras: “Presentí que esos bandidos no andaban en buenos actos”.
“Me paralicé, no hice más que rogar a mi Señor Jesucristo, me librara de todo mal y protegiera en este amargo momento, cuando solo vi en la mano del acompañante conductor de la moto, un punzón saca corchos en la punta de sus dedos pulgar e índice; cuyos dedos eran protegidos por una media o especie de guante roído y sucio”. “Dame ese bolso”, me dijo. “Le respondí con la verdad, pues no había otra, dijo y les aclaré: Sólo llevo un cuaderno, lápices y marcadores para pizarra blanca; no tengo dinero ni nada de valor que pueda interesarles”. Con dura violencia el malvado le arrancó el bolso, que no es más que un sencillo “mapire escolar” muy útil para portar pocas cosas; pero que –como después reveló la maestra- no llevaba la cédula, dinero efectivo ni tarjetas bancarias por haberlos dejado en un bolso mayor que cambió en su propia casa; lo cual no se sabrá, si pudo ser mejor o peor para su integridad física personal.
Hasta ahora, en los cuatro meses que van de este año 2016, se ha perdido la cuenta de los innumerables atracos (hurtos y robos) a las personas y la propiedad privada o pública; la batalla está perdida entre las o los ciudadanos y la pavorosa hampa desatada, máxime si planes como el “teléfono inteligente” o los inaplicados “operativos de vigilancia de calles” (por vídeo satelital) no se activan permanente; o aún andan en un lamentable periodo de prueba. No hay respuesta por parte de autoridades policiales municipales a las y los múltiples llamados de la población en general, cuando requieren de urgente intervención y la cotidiana respuesta dada sin ningún pudor, es que no tienen personal ni unidades para atender las repetidas y deshonrosas contingencias sociales.
Mientras tanto, los auto nombrados “Trabuco Asuntino” de Concejales, junto con el ciudadano Alcalde de la ciudad que tanto quieren y no cuidan, dedican su mayor esfuerzo en inaugurar un “busto” en honor al músico vienes “Frederick Chopin” –que la mayoría no conoce y menos tiene el gusto-, aprobar la construcción de un flamante edificio en zona histórica del “Casco Central”, –que tachan de propiedad del diputado Diosdasdo Cabello- patrimonio artístico-cultural del pueblo revolucionario, municipio y la nación que prohibe Ordenanzas, Leyes, Constitución del Estado Nueva Esparta y la República Bolivariana de Venezuela; y lo que es peor aún, todo a puertas cerradas y sin censura del “Bravo Pueblo” que en su mayoría las y los eligió.

La maestra no va a denunciar, dijo “no tener tiempo para eso” según expresado a una de sus colegas. Largas listas de vecinas, transeúntes, obreras, trabajadores y pueblo en general tampoco van a denunciar. Comentarios corridos sin fundamento y con mucha presunción, habla de un contundente “poder antisocial complaciente” pactado por delincuentes pagados, autoridades policiales y personas del hampa común organizada; ubicados en instituciones políticas, sectores recién consolidados y poderes privados estilo “Amos del Valle” que juegan a desestabilizar y destruir altos valores de solidaridad, respeto ciudadano recíproco y convivencia familiar honorable impulsada en la revolución bolivariana socialista del siglo XXI. Que es el principio legal y jurídico que opositores al bienestar social general y la distribución de la riqueza por igual para las y los venezolanos: niegan grupos antagónicos.

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