9 de abril de 2016

Extraño con revolver en mano atraca vestido de negro en casa vecinal

Extraño con revolver en mano atraca vestido de negro en casa vecinal
La Voz del Río/ Comunidad
Por Abg. Edinson Lares/ Opinión
En la mañana del viernes 08 de abril del presente año, aún fresco los recuerdos en las mentes de varios vecinos del sector “El Otro lado del Río”, por el vil atraco a la maestra cristiana docente en la centenaria escuela bolivariana “Francisco Esteban Gómez”, que como se recordará fue perpetrado camino a la escuela, en plena calle Cmte. “Juan Esteban Figueroa” del popular sector “El Mamey”, ya con poco tiempo de ocurrido, pues en este día primaveral de abril, le tocó con un turno cruel a una matrona (A quien se omite nombre para proteger su integridad y derechos humanos) que jamás en su vida hubiese imaginado, ser víctima del hampa desenfrenada y descontrolada en la ciudad de La Asunción, municipio epónimo “Juan Bautista Arismendi” y capital del estado Nueva Esparta.
Ocurrió a eso de las siete (7) de la mañana, casi igual a la misma hora de todos los atracos anteriores, cuando se percibe una soledad cotidiana controlada por constante fluir de niñas, niños y adolescentes (NNA); que transitan a las diferentes escuelas del sector consolidado y, para bienestar de los jóvenes y adultos contemporáneos vecinos en el sector de marras, que igual cuenta con la emblemática Universidad Nacional Abierta (UNA); ubicada al frente de la casa de la atracada matrona, pero la separa un amplio terreno solo útil para que las y los NNA del sector jueguen béisbol o fútbol de campo ocasionalmente.
Así dispuesto el escenario, palabras más o frases menos se ha corrido en toda la calle Salazar cruce La Ceiba; que: “Llegaron un número indeterminado de individuos en una camioneta que nadie describe color alguno, se bajó un joven todo vestido de negro nunca parecido a El Zorro de la Tv; quien caminó raudo como perro por su casa con revolver en mano y apuntando a la pasiva matrona, obligar con voz grosera autoritaria, ojos palpitantes de odio e inyectados por la maldad inhumana: entregara sus heredadas y apreciadas prendas”.
La doña se encontraba en el área tipo “sala-comedor” de una casa fresca y amplia con larga data de construcción, las y los demás familiares, muy desentendidos y ausentes en otras áreas cerradas de la casa, ni se dieron cuenta de inmediato del drama enfrentado por la adulta mayor; eso sí, toda la familia y los más cercanos vecinos sólo comprendieron que ocurría en gran parte del suceso desarrollado en plena sala exclamado con pasión por la dama; cuando ésta se calmó y respiró con tranquilidad, contando con lujo de detalles los pormenores de su vil y cobarde atraco.
Como se analice y se aprecie la falta de “programas o planes de seguridad” que combatan ésta lamentable y repetida acción corrupta, que lesiona derechos humanos fundamentales consagrados en las leyes y nuestra Bolivariana Constitución; el hecho se repite sin intervención policial de autoridad municipal, regional o nacional, cuando incluso se presenta un triste apañamiento alcahuete de vecinos, familiares y factores jurídicos-políticos que nada denuncian, todo lo tapan y nada les huele a flores; pero si saben arrojar culpas a quienes no las tienen, creando mayúsculo desconcierto social y peor aptitud positiva para fortalecer la socialista democracia, que enaltece valores humanos y  quiere bienestar para todas y todos en un país en franca libertad y paz.

La matrona perdió por la acción de este malhechor con ropa estampada toda de negro, que llegó en camioneta sin marca, color ni placas visibles; las siguientes prendas apreciadas y heredadas de antiguos familiares: dos aretes, una cadena, un reloj, un anillo, un brazalete y un reloj de pulsera todo de oro. Ahora habrá que cerrar puertas, ventanas y enrejar el techo, para no pasar por ese ya amargo –pensado- trance de ser robadas nuestra costosas e impagables prendas de vestir, calzado y celular; por estos malvados delincuentes que no hay quien los detenga y encarcelen, puesto que ni el propio Zorro, Llanero Solitario y Justiciero Morales; asustan.

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