Por Abg. Edinson Lares/ Opinión
Con el título que da pie a la presente reseña, expresada
por un amigo trabajador de la institución comprometido con la salud del pueblo
y cuyo nombre identifico, –por ahora- con las letras “JR”, doy inicio a una serie de denuncias que bien pueden ser
tomadas en cuenta por funcionarios judiciales y defensa publica, para
abrir expedientes administrativos a las personas responsables del organismo en
Nueva Esparta, que lleva por nombre: “Instituto de Previsión
y Asistencia Social para el Personal del Ministerio de Educación (IPASME)
Región Insular; que “con una atención de alta calidad para el personal Docente y
Administrativo del Ministerio del Poder Popular para la Educación, y otros
entes educativos afiliados al IPASME, en el marco de los principios de
universalidad, solidaridad, unidad, integralidad y participación democrática,
para convertir(la) en una Institución modelo del Sistema de Seguridad Social en
Venezuela y en América Latina”.
El camarada “JR”,
en varias oportunidades que lo he encontrado por las calles de La Asunción, ha
sido bien claro y expresivo en sus opiniones políticas, así como experto conocedor
del tema presente; y sus opiniones las he asumido, más que como denuncias de
primera fuente; bien aleccionadoras al proceso socialista bolivariano en plena libertad de expresión popular impulsado en
la República Bolivariana de Venezuela (RBV).
Lo narrado esté pasado domingo 24 de abril del presente
año, cuando me reveló como se ha estado deteriorando la institución donde
trabaja; y muy serio, exclamó: “Si algo se rompe, no lo reparan. Sea un tubo de
agua, una puerta de oficina y la de cualquier baños; así se queda para
siempre”. Agregando “JR”: “El colmo
es, que hasta los funcionarios de seguridad se tornan cómplices, cuando se ha
desvalijado un vehículo de uso oficial o de propiedad particular situado en
dicho espacio: ellos no ven nada ni saben nada”.
“Como quisiera se abriera una investigación por tanta decadencia
que existe en esta institución regional, -dice con cierta apatía e impotencia;
y agrega- desde hace tiempo no hay instrumentos
con que trabajar y menos medicamentos
como atender a las y los afiliados, personal docente y particulares; hay
unos 227 trabajadores en este local, y todos sin excepción lo que están es por
cobrar quince y treinta”. Igual refiere, “Tú puedes imaginar que la bandera está tan deshilachada como el
IPASME; y no lo digo por burlarme, si no porque me da pena que ni siquiera
la directora (Omite su nombre), no vea ese emblema todos los día que pasa por la
sede”... Pero y las demás personas que trabajan allí nada hacen, le pregunto; y
responde dolido: “¡Si se dan cuenta del dama y olvido nada de ahí les duele!”.
Al único que se le puede denunciar esto es a Nicolás
Maduro, le suelto con interés de calibrar su disparidad o avenencia con la
causa bolivariana; y responde: ¡Eso sería bueno; porque allí en el IPASME, si
hay diez (10) camaradas adeptos al proceso es mucho!... “Imagínate que -en voz
baja- el jefe de CORPOSALUD y la directora del IPASME, con un programa de salud
para las comunidades, hacen un llamado voluntario a las y los médicos y
asistentes; en la institución (IPASME) no hay medicamentos, los que van están
en desventaja funcional; es decir, mientras para la gente de CORPOSALUD no solo
tienen fármaco para tirar al cielo y hasta se pierde; las y los voluntarios de
IPASME ni siquiera ánimo para acudir a socorrer nada”.
“Muchos buenos profesionales que califico de excelentes,
–recalca- se han marchado de la institución por tanta burla y falta de respeto
a sus años de servicio y magnifica preparación académica; difícil podrán
sustituir la gente que se marchó en pocos años, con otros profesionales excelentes
y con experiencia”, afirma. “Hasta una médica cubana, si no forma un rollo,
para que le pagaran cinco meses de sueldo atrasados; seguro que de allí se
hubiera marchado”… Bueno, “amor con hambre no dura”.
¿No será que directores y administradores centrales creen
que las y los trabajadores y empleados del IPASME en Nueva Esparta: no comen?...
Le pregunté a manera de despedida; pero el amigo guardó silencio, dejando con
una breve sonrisa al marcharse, la posibilidad de revelar otras impunidades pendientes del deshilachado: drama y desamor en el
IPASME de la región insular.

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