3 de mayo de 2016

Empanada margariteña dejó de ser ñera a Bs. 200 cada unidad

Empanada margariteña dejó de ser ñera a Bs. 200 cada unidad
La Voz del Río/ Comunidad
Por Abg. Edinson Lares/ Opinión
La nota es algo así como “aunque usted no lo crea”, pero tiene una singular connotación comunal, por la insólita promoción de convertir la tradicional venta ambulante de empanadas rellenas, en un costoso apetecible alimento culinario sin ningún control social, cuando preparado por manos expertas de dedicadas mujeres margariteñas, y muchas venidas de otros lugares de la periferia oriental, así como de tierras lejanas; su costo nominal en menos de cuatro (4) meses, de lo que se ha cumplido el presente 2016; ya se incrementó un ciento cincuenta (150) por ciento.
Aquí todo anda mal, vea usted. Vaya este ejemplo: El popular pan canilla se vende desde este pasado lunes 2 de mayo a 180 bolívares, y nadie sabe ahora si es creación de arte “francés, portugués o italiano”, puesto que debería ser “Hecho en Venezuela”; lo cual vincula si el origen lo hace más caro o especial, ante un plan de control económico por parte de autoridades municipales, regionales y nacionales.
Pero la cuestión no es esa, pues el precio debería ser en razón al “costo real” de la materia prima, la “mano de obra” empleada para elaborar y los “insumos activos” aplicados, que es algo bien odiado por tendero o comerciante, que se quejan del aumento del precio de la harina de trigo por saco; cuando la materia prima llamada “harina de trigo refinada”, se compra con dólares petroleros; y en cualquier panadería local que llega subsidiada, el pan se paga al precio que les venga en gana cobrar a las y los sufridos comerciantes.
Parafraseando una expresión popular bien buena: entonces quien le zumba el cascabel al pueblo; los insinceros hambreados panaderos, los parapetos fiscales del gobierno, la red distribuidora de empresarios fascistas y una oligarquía enferma por recibir dólares petroleros; o que bueno será, que a esa “culebra” reacciona el pueblo y al “mantuano” que lo acompañe Dios. Por ende, la empanada margariteña dejó de ser ñera a Bs. 200 cada unidad; y como todo producto va rumbo al cielo, Maduro está mejorando los sueldos y salarios trabajadoras y trabajadores, para responder a los aumentos desmedidos y fuera de la realidad comercial económica; lo cual anda generando un probable desajuste social con el cual cuentan oligarcas opositores, políticos vende patria y disociados guarimberos armados bien pagados.
Otro sí… No hace mucho (D-2015), la señora empanadera compraba el paquete de harina de maíz en Bs. 20 por unidad, vendían su elaborado alimento “culinario” para consumo en cien (100) bolívares cada empanada; lo cual arrojaba ganancia de ochenta (80) bolívares por cada “pieza” vendida; sacando costo de ingredientes más “horas” trabajadas por muy malo el día a la semana trabajado, en turno de mañana (7 a 11 am) o de noche (4 a 8 m): se sumaba para su ejemplar trabajo diario, la módica ganancia de poco más de cincuenta (50) bolívares por unidad; y eso –según- las más disconformes con la situación del país, el encarecimiento usurero especulativo en general y el odiado gobierno “dictatorial” de Chávez (1954-Eterno) o Maduro (1962-Actual Presidente); este último “hasta que no se vaya” no habrá tregua.

En la distribuidora Makro (Valga la cuña), hasta el pasado mes de abril 2016, vendían el “bulto” de harina de maíz con 20 paquetes cada uno, para sólo registrados abastos de la región insular al precio de quinientos (500) bolívares; en cuánto revendían cada paquete estos honestos comerciantes, cuando las señoras empanaderas seguían elevando el precio unitario del excelente producto culinario turístico; hoy más internacional que los tamales mexicanos o las empanadas chilenas. Saque la cuenta comensales y siga la fiesta robada.

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