| Empanada margariteña dejó de ser ñera a Bs. 200 cada unidad |
La Voz del Río/ Comunidad
Por Abg. Edinson Lares/ Opinión
La nota es algo así como “aunque usted no lo crea”, pero
tiene una singular connotación comunal, por la insólita promoción de convertir
la tradicional venta ambulante de empanadas rellenas, en un costoso apetecible
alimento culinario sin ningún control social, cuando preparado por manos
expertas de dedicadas mujeres margariteñas, y muchas venidas de otros lugares
de la periferia oriental, así como de tierras lejanas; su costo nominal en
menos de cuatro (4) meses, de lo que se ha cumplido el presente 2016; ya se
incrementó un ciento cincuenta (150) por ciento.
Aquí todo anda mal, vea usted. Vaya este ejemplo: El
popular pan canilla se vende desde este pasado lunes 2 de mayo a 180 bolívares, y
nadie sabe ahora si es creación de arte “francés, portugués o italiano”, puesto
que debería ser “Hecho en Venezuela”; lo cual vincula si el origen lo hace más
caro o especial, ante un plan de control económico por parte de autoridades
municipales, regionales y nacionales.
Pero la cuestión no es esa, pues el precio debería ser en
razón al “costo real” de la materia prima, la “mano de obra” empleada para elaborar
y los “insumos activos” aplicados, que es algo bien odiado por tendero o comerciante,
que se quejan del aumento del precio de la harina de trigo por saco; cuando la
materia prima llamada “harina de trigo refinada”, se compra con dólares petroleros; y en
cualquier panadería local que llega subsidiada, el pan se paga al precio que
les venga en gana cobrar a las y los sufridos comerciantes.
Parafraseando una expresión popular bien buena: entonces
quien le zumba el cascabel al pueblo; los insinceros hambreados panaderos, los
parapetos fiscales del gobierno, la red distribuidora de empresarios fascistas
y una oligarquía enferma por recibir dólares petroleros; o que bueno será, que a
esa “culebra” reacciona el pueblo y al “mantuano” que lo acompañe Dios. Por
ende, la empanada margariteña dejó de
ser ñera a Bs. 200 cada unidad; y como todo producto va rumbo al cielo,
Maduro está mejorando los sueldos y salarios trabajadoras y trabajadores, para
responder a los aumentos desmedidos y fuera de la realidad comercial económica;
lo cual anda generando un probable desajuste social con el cual cuentan
oligarcas opositores, políticos vende patria y disociados guarimberos armados
bien pagados.
Otro sí… No hace mucho (D-2015), la señora empanadera
compraba el paquete de harina de maíz en Bs. 20 por unidad, vendían su
elaborado alimento “culinario” para consumo en cien (100) bolívares cada
empanada; lo cual arrojaba ganancia de ochenta (80) bolívares por cada “pieza”
vendida; sacando costo de ingredientes más “horas” trabajadas por muy malo el
día a la semana trabajado, en turno de mañana (7 a 11 am) o de noche (4 a 8 m):
se sumaba para su ejemplar trabajo diario, la módica ganancia de poco más de
cincuenta (50) bolívares por unidad; y eso –según- las más disconformes con la
situación del país, el encarecimiento usurero especulativo en general y el
odiado gobierno “dictatorial” de Chávez (1954-Eterno) o Maduro (1962-Actual
Presidente); este último “hasta que no se vaya” no habrá tregua.
En
la distribuidora Makro (Valga la cuña), hasta el pasado mes de abril 2016,
vendían el “bulto” de harina de maíz con 20 paquetes cada uno, para sólo
registrados abastos de la región insular al precio de quinientos (500)
bolívares; en cuánto revendían cada paquete estos honestos comerciantes, cuando
las señoras empanaderas seguían elevando el precio unitario del excelente
producto culinario turístico; hoy más internacional que los tamales mexicanos o
las empanadas chilenas. Saque la cuenta comensales y siga la fiesta robada.
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