11 de junio de 2016

En mi comunidad son muchos y no va la bolsa del CLAP

En mi comunidad son muchos y no va la bolsa del CLAP
La Voz del Río/ Comunidad
Por Abg. Edinson Lares/ Opinión
Con lo ocurrido a un amigo al cual no voy a divulgar su nombre, a menos que él lo autorice y, en defensa de su derecho constitucional de “expresar a viva voz su libre pensamiento”, cuando puede hacer uso de ese derecho, por cualquier medio que esté a su alcance; siempre que asuma -como se establece- responsabilidad por lo que exprese. Lo que sigue, es su franca realidad vivida y la de quien suscribe, con relación a ser ambos incluidos y recibir los beneficios del programa socialista que impulsa el “Comité Local de Alimentos y Producción”, CLAP.
Actuando varias coyunturas sociales, económicas y políticas que se resumen en un “no sé qué decir” del nuevo “periodo especial” que promueve la “guerra económica” y, el contrario ejercicio comercial oligarca en contra de la mayoría del pueblo, identificado hasta hoy claramente como “simplificación de la producción”, pues quienes no recibimos una alentadora jubilación corporativa, o la “pensión por el seguro social” para medio comprar y comer sanamente productos básicos de la dieta diaria, pagar servicios básicos comunales y acceder a medicinas buenas, bonitas y baratas; al quedar excluidos de un programa bolivariano socialista, por tal o cual criterio personal de las o los encargados de “repartirlo” no regalado, nos están excluyendo de un derecho otorgado por orden constitucional.
Bueno, sí eso no es así, como se puede aceptar se tilde a una persona de “rico”, porque según quien quedó encargada de responder a dicha labor voluntaria de censo comunal, esgrime tal calificación de ser “pudiente” sin un estudio social, y de paso, decide con un criterio particular, “quien” o “quienes” reciben la “bolsa de alimento”, vinculando amenazas a la salud y el urgente bienestar de “las” o la persona que está necesitada.
Pero, y que decir la forma subgénero de seleccionar “cómo, dónde y cuántos” reciben la “bolsa de alimento”; y germinan una de la más insólita promoción de exclusión social imaginada; que si a ver vamos, menos se entiende con la jurada expresión, de: En mi comunidad son muchos y no va la bolsa del CLAP. Aunque según información más reciente, es “por casa y no por familia” que se paga la bolsa de un costo solidario (?); la cual varía por los rubros de productos regulados incluidos.
Fin de mundo... Con razón ahora los vende patria encabezados por el señor Borges, andan pregonando una nueva “ley nacional de producción” en “vivo y directo” por televisión, como si la asamblea que ellos “atienden”, está repartiendo “besos” por “arrumacos” que ni saben para que sirven; porque todo con ellos es desamor. “No me vengas en mula que es mala bestia”, decía el difunto “Erasmo Sabino” a quien imagino va camino al cielo y cada día de su vida; tildó a los adecos y copeyanos, de: “Inmundos Alecuisas”.
Si el programa solidario que impulsa el CLAP, no alcanza para todos; se preguntan la mayoría qué se puede hacer. ¡Gua, tomar las riendas de la carreta y no dejar que los caballos vayan adelante, junto con el Poder Popular perseguido por la maldad comercial oligarca!... Ello, por si no se ha entendido cuál es la lucha, es poner a producir cuanto terreno familiar esté hábil, área comunal abandonada sea buena para sembrar y aplicar las tres “erres al cuadrado”, sobre todo espacio público o privado, que permita impulsar la economía familiar agrícola para bienestar de las y los venezolanos y extranjeros.
Claro qué, solo quieran seguir pagando con el sueldo que no alcanza para nada: usura, lucro, especulación, enriquecimiento, explotación y latifundio.

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