Fuente:
Arizaida Arcia
Autor: Dipdo.
William Fariñas
Paraguay: La Derecha Arremete
Los halcones imperiales del norte,
los sectores burgueses y la derecha más rancia de América, aún no han
internalizado que estamos viviendo otra época
de la democracia y la participación de los pueblos en los asuntos de
Estado, la sociedad y la política en general. En las décadas de los 60 y 70 del
siglo pasado, las dictaduras militares y las democracias representativas eran la expresión del sometimiento de los
sectores poderosos de las oligarquías nacionales en conchupancia con las
empresas trasnacionales norteamericanas.
Con el cuento del anticomunismo y el argumento
bipolar de la extinta Unión Soviética, la América mestiza se plagó de gobiernos
represivos que coaccionaron la participación
de los movimientos sociales en sus justas luchas por la liberación y
reivindicaciones. La crisis global de los 80 y 90 desenmascaró al Consenso de
Washington y a todo el entramado interamericano tanto en lo militar, la
política y la economía. El fracaso del
TIAR en el tema de Las Malvinas y la imposición de los paquetes neoliberales
con el FMI, derrumbaron las franjas de gobernabilidad de muchas regencias
títeres de Latinoamérica.
Hoy los campesinos sin tierra, los
hermanos indígenas originarios, los trabajadores, estudiantes, mujeres y el
pueblo de las inmensas barriadas, chávelas y ciudades de la América Grande,
tienen un nivel de conciencia de la lucha política distinta a la sumisión del
pasado. Los casos de Nicaragua, Cuba, Ecuador, Brasil, Argentina, Bolivia,
Chile, Perú y Venezuela entre otros, son muestras que los pueblos heroicos
construyen esta histórica
responsabilidad. Los nuevos formatos de Golpes de Estado, auspiciado por los
Gringos y sectores de la derecha internacional contra Honduras y en este
momento en Paraguay, son evidencia que la lucha sigue y el
imperio contra ataca.
La subsistencia de imperialismo
norteamericano y el poder de estos
grupos, requieren gobiernos dóciles y manejables para seguir chupándose
las inmensas riquezas naturales, energéticas, hídricas y de la biodiversidad de
nuestro continente. El modo de vida de Los Estados Unidos y sus altas demandas
de recursos están en nuestros
territorios, selvas, mares y ríos. La derecha latinoamericana no cree ni en
democracia participativa y protagónica, ni en la participación popular para
administrar las políticas públicas; menos en la lucha contra el latifundio y la
explotación ambiental; ni en las
libertades y derechos de los pueblos por una vida digna.
Poco les importa el tema de las viviendas de
los pobres, su educación, salud y alimentación. La derecha es expresión
servil de lacayos que venden a sus
patrias a un supuesto libre mercado de bienes y servicios manejados al interés
del más fuerte capitalista. Con esas fracciones políticas de la derecha
aberrante convivimos, no obstante hay que dejarle claro a estos sectores
dominantes que el pueblo estará
dispuesto a luchar por todas las vías y fuerzas para acabar con la tiranía de los poderosos de siempre.
Solidaridad absoluta con el Presidente Fernando Lugo y el pueblo Guaraní.
Viviremos y Venceremos.
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